Misioneras

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Quiénes somos

Anagrama

Misioneros del Mater Salvatoris es un grupo de jóvenes que ha decidido hacer una apuesta más grande por el Amor: sirviendo a los más necesitados y a los que no conocen a Dios a través de las obras de amor.

Formamos parte de la Congregación Mariana y la Virgen, primera misionera, es modelo, guía, madre e inspiración de nuestra entrega.

El lema de misioneras es “en todo amar y servir”, palabras tomadas de S. Ignacio de Loyola. Estas palabras son una síntesis del espíritu con el que queremos vivir el apostolado.

Qué hacemos

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1 SÁBADO AL MES
Las misioneras visitan centros de discapacitados, residencias de ancianos o casas cunas con el fin de acompañar con el amor de nuestra entrega a las personas que más puedan necesitarlo.

 

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1 FIN DE SEMANA AL AÑO
Las misioneras comparten un fin de semana entero con discapacitados, participando de su vida de manera más cercana.

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MISIÓN DE VERANO
En verano hacemos una misión rural poniéndonos al servicio del párroco que pueda necesitarlo. Atendemos a los niños, visitamos las casas, tenemos encuentros con jóvenes, noches de evangelización, rosarios nocturnos, cine y conciertos.

 

Actividades
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  • Misión 12 de octubre de 2019:

    Ávila, día de la Virgen del Pilar.

    Después de la misión tan impresionante que tuvimos en verano, ya teníamos todas muchísimas ganas de volver a hacer misión, y así lo hicimos este sábado. Y ¡¡¡qué mejor día que la fiesta de nuestra Madre, patrona de España, para empezar el año misionero!!!

    Quedamos a las 8 y media en el cole para que las amarillas nos explicaran cuál era el plan del día y nos dieran las pautas más importantes para vivir el día como verdaderas misioneras. Después, tuvimos el envío misionero que, ¡fue precioso! El padre nos recordó la importancia de cumplir la misión que Cristo nos ha encomendado a todas y a cada una, y la importancia de llevar el Amor del Señor a todas las personas con las que nos cruzásemos ese día.
    A las 10 nos fuimos en dos autobuses (¡estamos creciendo muchísimo!) camino de Ávila, a los distintos destinos. Éramos cuatro equipos: dos irían por la mañana a residencias de ancianos y los otros dos, a centros de personas con discapacidad. Por la tarde, nos intercambiaríamos, de manera que todos los grupos visitaran ambos lugares de misión.

    En las residencias hicimos un separador de la Virgen y realmente fueron llamativos el cariño y delicadeza que pusieron los residentes en su manualidad, como si de algo «valioso» se tratara. Cantamos canciones, les escuchamos y les dimos todo nuestro cariño y amor (aquellos con los que Dios nos había llenado el corazón en el envío), pero lo más impresionante es que, como siempre, ellos nos dieron mucho más amor, abrazándonos, recordando nuestro nombre como si nos hubieran visto el día anterior y con halagos y mimos propios de las relaciones familiares: el caso es que se nota que todos somos hijos de Dios.

    Nos reunimos con las demás en Gotarrendura, un centro de discapacitadas que nos encanta por el cariño con el que nos acogen siempre. Allí celebramos misa con ellas y luego comimos todas juntas en los jardines. Tras un rato de descanso ya era hora de volver a la misión.

    Tuvimos un ratito de formación en «petit comité», acerca del significado de los emblemas misioneros y de cómo Cristo nos había llamado a cada una personalmente, para estar ahí llevando su Amor ese día.
    Una vez terminada la reunión, hicimos un trivial muy divertido en el que todas disfrutamos como enanas. Es increíble ver cómo con tan poco son felices. Una vez más nos demostraron que en la vida lo verdaderamente importante amar, pero amar de verdad, como lo hace Jesús: sin prejuicios, sin límites y con sencillez. ¡Tenemos tanto que  aprender de ellas!

    Nuestras amigas abulenses

    Finalmente, volvimos a Madrid porque las mayores teníamos reunión de Congre. Nos despedimos con pena, pero muy muy ilusionadas… ¡había que ver la cara de felicidad y la alegría que despendíamos al bajarnos del autobús!

    Esta misión ha sido un regalo del Señor y de la Virgen y se podría resumir en la importancia de quitar de nuestra vida todo lo que nos aleja de Dios, en vez de tratar de añadir constantemente cosas innecesarias que solo nos alejan de ellos y nos distraen de nuestra meta, el Cielo. ¡Hay que ser sencillos! Ahora queda esforzarnos por conseguirlo y seguir rezando por todas las personas con las que estuvimos.

    EN TODO AMAR Y SERVIR