Campamento Saint-Lary

Un año más, las  Montañeras Mayores, hemos tenido la oportunidad de poner en práctica en el campamento todo lo que habíamos aprendido en las excursiones.

Este año, las niñas de 4º ESO y 1º Bachillerato nos íbamos a Saint-Lary, un lugar privilegiado en los Pirineos franceses. La misión que teníamos cada una de las montañeras era volver a construir el reino de María que el mundo se había dedicado a destruir. Cada día nos fuimos centrando en algo, empezamos por los cimientos y así poco a poco fuimos avanzando. Después de los cimientos fue la muralla, la bandera, el himno, el uniforme, las leyes del reino, el escudo, el trono y por último la Consagración antes de ir a Lourdes. Además, cada día teníamos que tener en cuenta una tentación que podía alejarnos de nuestra misión. Cada cosa que fuimos poniendo en el reino se identificaba con una parte de nuestro ideario, porque, al fin y al cabo, es el ideario que nos dio la Virgen para que nuestro corazón fuera suyo, para que pudiera reinar en él

“Tú conquista mi ser, yo conquistaré tu reino”

Llegó el día que empezábamos nuestra misión, el 29 de junio. Comenzamos la mañana celebrando misa en el colegio con nuestras familias y el resto de campamentos. Tras el trayecto de autobús, llegamos a nuestro albergue maravilladas por las vistas, llenas de ganas de empezar.

Durante nuestra estancia, hicimos cinco excursiones, más el día que fuimos a Lourdes. Todos los días empezábamos con unos puntos de oración dados por el Padre Carlos a las de 1º de Bachillerato, un desayuno, el izado y al terminar, los días de marcha cogíamos nuestros picnics y emprendíamos nuestra marcha con un rato de silencio. En cada cima que coronamos, celebramos misa y cantamos el himno montañero con gran alegría.

La primera fue la explo, donde por patrullas teníamos que encontrar la primera tentación que estaba escondida en el pueblo y además tuvimos la suerte de que hiciera muy buen tiempo para poder admirar las maravillosas vistas y contemplar la creación.

La segunda excursión fue un poco dura, no todas pudimos llegar al pico más alto pero sí todas pudimos darnos cuenta de la grandeza de Dios y de lo pequeñas que somos a su lado y también nos hizo darnos cuenta que cada una tiene su cima y que nunca estamos solas, sino que María va acompañándonos todo el camino, dándonos la fuerza necesaria para seguir.

La tercera excursión fue mejor que la anterior. Este año, por diversas causas no pudimos hacer la excursión de dos días pero Dios nos dio la alegría de encontrarnos a las Montañeras Medianas durante esta excursión. Esa misma noche disfrutamos de un Talent Show con un jurado muy animado donde participaron diversas personas mostrando sus grandiosos talentos.

En la cuarta excursión coronamos una de las montañas que nos rodeaban y en cuya cima celebramos misa y cantamos el himno montañero, admirando cada una de las montañas de nuestro alrededor dando gracias a Dios por semejante regalo.

Y por último, el día de después de Lourdes, realizamos nuestra última excursión a Neouvielle, una Reserva Natural Nacional en los Pirineos franceses, que fue corta ya que teníamos que hacer por la tarde el taller final y empezar a organizar nuestras maletas. Las vistas fueron impresionantes y disfrutamos de un magnifico sol.

Por otro lado, también tuvimos cinco días en los que nos quedamos en el campamento y hacíamos numerosas actividades. El día comenzaba con un rato de gimnasia para despertarnos, seguido del izado, el desayuno, la oración y preparación de las reuniones por patrullas, esto último únicamente para las de 1º de Bachillerato, y el rato de orden.

Después, tenía lugar la liga deportiva en la que competíamos contra otros equipos jugando al baseball, volley, fútbol, baseball pie y balón prisionero, donde cada una sacamos nuestro lado más competitivo y donde dábamos el máximo. Esto estaba seguido de las reuniones por patrulla donde se comentaban distintos temas cada día y después celebrábamos misa.

Comíamos, teníamos tiempo libre hasta una hora determinada y rezabamos todas juntas el rosario. Cada día de campamento teníamos talleres donde hacíamos manualidades que hemos traído a nuestras casas e incluso hicimos un taller de cocina. Además, un día de sorpresa, las jefas nos prepararon una guerra de pintura en la que nos reímos y disfrutamos.

Durante el tiempo del taller, por patrullas había tiempo de vela donde dábamos gracias, tiempo de duchas y para las de primero de Bachillerato, teníamos formación de jefas para prepararnos poco a poco para realizar nuestra misión como subjefas de la mejor manera y a continuación tenía lugar el arriado donde si habíamos cumplido el propósito puesto en la patrulla, nos cubríamos bajo el manto de la Virgen y todas las niñas rezaban un Ave María por esa patrulla .

Por las noches, acabábamos el día con veladas divertidísimas donde sacábamos nuestra creatividad o con juegos nocturnos, donde mostrábamos nuestro lado más competitivo. La última noche tuvimos la velada final que fue la más especial donde cada patrulla hacía una canción, un teatro o lo que quisiesen y agradecíamos todo el campamento.

Lo más especial del campamento fue nuestra visita a Lourdes, donde la Virgen nos estaba esperando. La noche del día anterior tuvimos Exposición del Santísimo, la cual nos preparó interiormente para la visita que íbamos a hacer a nuestra Madre. De camino a Lourdes pasamos por un pueblo que se llama Bartres donde celebramos misa y acto seguido, emprendimos nuestro camino a Lourdes donde nos esperaba nuestra Madre con los brazos abiertos. Comimos y tras un breve descanso, fuimos a las bañeras donde algunas tuvimos la oportunidad de bañarnos y las que no, hicieron el ritual de Santa Bernardita mientras una jefa leía la oración.

Cuando terminamos, fuimos a la cripta donde el Padre Carlos dio unos puntos para prepararnos para la entrega de las nuevas pañoletas, rojas y azules. Además, renovamos las promesas que hicimos en su momento de pertenecer a la Congregación Mariana.

Acto seguido, tuvo lugar la entrega de pañoletas. Se dieron 19 pañoletas azules y algunas rojas. Fue un acto verdaderamente emotivo que dejó a todo el mundo con lágrimas en los ojos. Después de ese momento, cenamos para luego ir a rezar el rosario en la procesión de antorchas de Lourdes.

El día de vuelta a Madrid, nos íbamos con mucha pena pero llenas de alegría e ilusión. Dejábamos atrás 13 días que habían sido maravillosos pero estábamos ilusionadas de poner en práctica todo lo aprendido. De camino, paramos en Torreciudad donde pudimos celebrar misa.

Desde luego, el Señor ha hecho un gran trabajo en nosotras. Todas aquellas que fueron sin ninguna ilusión, han vuelto con ganas de empezar de nuevo y con una alegría inmensa en el corazón que es imposible de explicar. Montañeras te produce una alegría real, una alegría producida por el amor de Dios y estos días, más que nunca, hemos estado junto a nuestra Madre, María, que no nos ha soltado de la mano en ningún momento.

“Jamás descansar, hasta verla reinar y su inmaculado corazón triunfará”

Beatriz Otiñano. 1 Bachillerato , Pañoleta Roja.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *