Montañeros Pequeños Mater Salvatoris

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  • Excursión 8 de febrero Cerro Ventoso

    El 8 de
    febrero los Montañeros pequeños volvimos a tener nuestra excursión a la
    montaña, está vez nos juntamos con los montañeros del Stella Maris, una gran
    oportunidad para compartir los dos grupos algo común que tenemos que es la
    amistad con Jesús. Subimos junto a la ayuda de la Virgen a Cerro Ventoso, en Cercedilla.

    A las 8:30 nos
    juntamos todos los montañeros para empezar la nueva aventura que nos espera.

    Desde el
    principio sabíamos que iba a ser una excursión emocionante y muy diferente. Una
    excursión en la que los Montañeros del Mater Salvatoris y del Stella Maris se
    ayudarían mutuamente para alcanzar la cima y ayudarnos a acercarnos más a Dios,
    por medio de María la madre de Jesús y Estrella que nos guía como nuestro
    propio nombre dice.

    Al llegar a Cercedilla lo primero que hicimos fue hacer el calentamiento para que nadie se lesione y empezar la caminata, después de calentar el cuerpo por fuera, calentamos el interior, con unos puntos que nos dio el Hermano Tomás (Hermano del Stella Maris). Los primeros 20 minutos de caminar fueron de oración, donde tuvimos tiempo para pensar sobre lo que habían dicho.

    Pasados los 20 minutos hicimos una parada corta para reagruparnos, terminar la oración dando gracias a la Virgen y hablar entre nosotros para conocernos, sobre todo entre los dos grupos que estábamos, y así estrechábamos lazos.

    Conforme íbamos subiendo iba
    apareciendo más algo de nieve, pero también iba costando la subida, pero
    conforme se veía la cima mas cerca no fue ningún impedimento para ningún
    montañero el poder llegar a coronar la cima más alta y hacer su grito de Montañeros.
    Subiendo la montaña se palpaba felicidad en el grupo. Todos los montañeros se
    apoyaban entre sí. Si uno necesitaba ayuda le ayudaban. Fue emocionante ver
    como todos se juntaron y se ayudaban desde el primer momento.

    Cuando llegamos a la cumbre estaba nevando y hacía viento, pero no nos impidió cantar y gritar entre copos de nieve nuestro himno de montañeros. Acto seguido hicimos el silencio de cumbres, donde tuvimos tiempo para dar las gracias y para contemplar el Don de la creación.

    Después bajamos un poco donde había una explanada donde poder comer. Los montañeros generosamente compartieron como siempre la comida con su patrulla y con su jefe, la patrulla en Montañeros es como la familia, todos nos cuidamos y lo que afecta a uno afecta a todos.

    Después tuvimos un rato de tiempo libre para disfrutar de la naturaleza y luego estuvimos jugando al ajedrez humano, jugamos tanto los jefes como los niños, además del Padre y el Hermano Tomás. Jugando nos lo pasamos genial, nos reímos mucho, y sobre todo se noto la buena convivencia que teníamos gracias a que estamos unidos por el amor de Dios.

    Al finalizar el juego nos juntamos con las Montañeras, para tener la misa al aire libre en la naturaleza todos juntos. El Padre Fernando, nos habló muy bien en la homilía de ser buenos Montañeros y en el día a día estudiar mucho para aprender cada día más sobre las cosas. Al finalizar la misa bajamos dirección a los autobuses rezando el rosario en patrullas.

    Hicimos una parada a mitad de la
    bajada para tener la RxP (reunión por patrullas), que trataba sobre el Espíritu
    Montañero, donde aprendimos mucho unos de otros y pudimos aportar buenas ideas
    de como ser un verdadero Montañero de María sobre todo en el día a día, combatiendo
    las dificultades con alegría y esforzándonos cada día más, como dice nuestro
    MÁS, MÁS Y MÁS de San Francisco Javier.

    Luego ya nos fuimos al autobús,
    hablando con nuestros amigos y deseando llegar al Mater para contar a nuestros padres
    el maravilloso día que habíamos pasado.

    Un Montañero

    MÁS, MÁS Y MÁS.

    AMDG.