Montañeras Mayores Mater Salvatoris

Actividades
  • Noviembre en La Maliciosa

    El pasado 21 de noviembre, día de la presentación de la Virgen María, los Montañeros del Mater Salvatoris nos fuimos de excursión a La Barranca.

    Como es habitual quedamos muy pronto en el colegio para subirnos a los autobuses, y en el trayecto, nos enseñaron una canción llamada Cada Paso que nos acompañaría durante todo el día.

    Comenzamos el día ofreciéndolo con una frase de San Juan Pablo II que dice así: “La humanidad tiene la necesidad imperiosa del testimonio de jóvenes libres y valientes, que se atrevan a caminar contra corriente y a proclamar con fuerza y entusiasmo la propia Fe en Dios, Señor y Salvador. Que Jesús reine en nuestro corazón. No tengáis miedo, abrid de par en par las puertas a Cristo.”

    También tuvimos nuestro ratito de silencio, en el que aprovechamos para pedirle ayuda a nuestra Madre en su día, para que de su mano seamos capaces de caminar contra corriente, y también para poder abrir nuestro corazón sin miedo a Su Hijo con las dificultades de cada día y las cruces que podamos encontrar dejándolo todo en sus manos, y así poder ser reflejo de Cristo.

    ¡El camino fue una pasada! Desde el principio de la subida el Señor nos regaló unas vistas impresionantes y despejadas de la Sierra de Madrid hasta las Cuatro Torres. Todas echábamos mucho de menos la montaña y como siempre subimos animándonos y cuidando de nuestra patrulla.

    Cuando llegamos a la cima, cantamos nuestro himno contemplando las vistas y aunque no celebramos la Santa Misa debido a las circunstancias, nos servimos del Silencio de Cumbres para encontrarnos con el Señor.

    Más adelante, tuvimos nuestras reuniones por patrulla y formación en las que hablamos sobre el porqué de la entrega y profundizamos un poco más en el tema de Las Cruces, y como debemos no solo llevarlas, sino amarlas también.

    Y con el mismo espíritu y alegría con que habíamos subido, comenzamos la bajada, que ahora era aún más bonita porque teníamos una pasada de paisaje delante. Aunque a más de una se le olvidaba mirar donde pisaba.

    Por último, cerramos la marcha de la mejor manera posible, rezando el Rosario dedicándole otro ratito a la Virgen. Es a Ella a quien agradecemos todo nuestro día.

    Jimena Bardají, pañoleta roja.