Convivencias de Misioneras 2019:

Oeeeoeoeoeee, por fin después de un laaargo verano y una merienda en el Mater, ¡¡¡llegan las convivencias de jefas!!! Todas nos moríamos de ganas por reunirnos y vernos como Dios manda. El viernes después de clase, nos sentamos en el coche y dio comienzo este gran fin de semana.

Rumbo: Vitoria. Se trataba de un viaje especialmente emocionante porque el Obispo del lugar nos había pedido presencia misionera en sus parroquias. Además, nos había hablado de hacer allí la misión de verano… y nunca antes habíamos celebrado las convivencias de jefes en tierra de misión… 

Nada más aparcar en Salinas de Añana, descargamos el coche y entramos en el convento de San Juan de Acra y disfrutamos de una cena casera. Después de los saludos y besos, tuvimos una velada y antes de irnos a descansar rezamos juntas el examen de conciencia.

Por la mañana, después del ofrecimiento y del desayuno, recibimos una charla de formación sobre qué es ser misionero y las diferencias entre ser un discípulo y ser sólo creyente. El Padre Jesús Robledo hizo gala de sus artes mágicas y a todas nos quedó muy claro que queremos ser discípulos de Cristo y que para ello debemos esforzarnos y amar mucho.

Más tarde, conocimos al Padre José y a un seminarista que le ayuda con la labor parroquial. Nos contaron cuál es la realidad de Legutiano y los demás pueblos que están a su cargo. Tuvimos la oportunidad de hacerles preguntas y tomar contacto con nuestra futura misión. Además, de esta manera, ahora podemos encomendar la misión de verano poniéndole cara al lugar y a nuestros sacerdotes.

Las jefas misioneras de excursión

Al terminar, nos fuimos de excursión. Tuvimos la suerte de ver las salinas, unos campos de girasoles inmensos y un lago azul con reflejos de los colores de los árboles… ¡todo estaba precioso! Llegamos a una ermita, comimos y recibimos una formación muy bonita sobre la firmeza, la ternura y la importancia del equilibrio entre ambas virtudes en una jefa misionera.

Imposición del brazalete borde blanco

A la vuelta, vivimos uno de los momentos más emocionantes del finde… ¡la renovación ante la Virgen de nuestro compromiso misionero! ¡Le volvimos a decir sí! Y lo que es más, tuvimos la suerte de presenciar la imposición del brazalete amarillo con borde blanco a nuestra nueva jefa de Misioneros, Gabi Gortázar, a la vez que rezábamos por ella para que el Señor y la Virgen la acompañen en esta nueva etapa.

Por la noche, subimos a ver a las monjitas y conocerlas de cerca a través de la reja. Nos contaron su vocación y la historia de su orden religiosa. Eran muy alegres y simpáticas. Dos de ellas llevaban más de 50 años viviendo allí y las tres coincidían en que si volvieran a nacer, elegirían dedicar su vida a Dios de la misma manera. Cuando se retiraron, tuvimos una velada divertidísima e hicimos el examen de conciencia muy agradecidas a Dios y a la Virgen por ese día tan bueno.

El domingo después de rezar y desayunar, tuvimos una reunión organizativa sobre el curso y nos fuimos a oír misa a Legutiano. Tuvimos la suerte de celebrarla junto a Pedro Mari, un hombre mayor que se convirtió hace muy poco, sufrió un ictus y ahora es un ejemplo de Fe y amor a Dios para la gente su pueblo. Fue una maravilla poder saludar a los vecinos y compartir la fiesta de la cofradía con ellos.

Al salir de la iglesia, nos fuimos a comer a un monte, cerca de un pantano enorme. Una vez arriba, tuvimos la última reunión, aunque hubo que interrumpirla porque empezó a llover a mares. Bajamos la montaña rápidamente y volvimos a Madrid.

Foto de familia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *