Crónica de la misión del 19 de noviembre de 2016

Martes 15 (a 4 días de la misión). Hay menos de 10 niñas apuntadas. ¡¡Pánico!!

Ya están avisadas 5 residencias y nos esperan el sábado, podríamos llamar y cancelar, pero si tantas personas nos esperan ilusionadas, la Virgen se ocupará de llenar los huecos.

Jueves 17. Efectivamente somos meros instrumentos, Misioneros está en manos de María, es ella quien llama a cada niña en el corazón y le invita a entregarse en la misión. Los ancianos y enfermos de Ávila esperan a unas misioneras este fin de semana y su Madre del Cielo se ha ocupado de todo. Haciendo recuento… ¡¡Hay más de 80 niñas apuntadas!! Una vez más, la Virgen nos enseña que es Ella quien se ocupa de cada misión.

El sábado por la mañana llenamos dos autobuses llenos de caras de sueño y de corazones dispuestos a entregarse a los demás y es que claro, a primera hora de la mañana nos hemos puesto debajo de la Fuente. De la dsc_0039Fuente de la Vida, de la entrega, del amor, del espíritu misionero… Delante del Señor en la Custodia, en el envío misionero, hemos puesto todas nuestras intenciones y nuestra disposición, para que sea Él quien se entregue a través de nosotras. También le hemos pedido a la Virgen que, en este día, seamos sus manos visibles para aquellos que nos encontremos.

Al final, ¡¡la misión ha sido un éxito!! y no porque las cosas se hayan hecho como habíamos planeado o porque la manualidad de realizar un calendario
de adviento haya salido preciosa, sino porque cada una ha dado lo mejor de sí misma, porque hemos logrado nuestro objetivo: dar en nuestra mañana un poquito de Dios a sus hijos, quererles y trasladarles nuestra alegría.dsc_0020

A medio día dejamos las residencias para terminar el día conviviendo entre nosotras, compartimos bocadillos y patatas, pero sobre todo miles de experiencias de la mañana. Y parafinalizar, en la reunión por equipos, hablamos sobre un tema muy interesante unas sobre “¿Quién soy? ¿Qué da valor a mi vida?” y otras sobre la necesidad de salvación que cada hombre tiene bajo el título “Id y prended fuego al mundo”.

Volvemos a casa con las pilas cargadas, deseando que el espíritu de la misión se contagie a cada ámbito de nuestras vidas, para así poder ser misioneras de corazón cada día. Y aunque no llevemos el polo rojo, nuestro uniforme y distintivo serán unas ganas inmensas de servir a los demás.

“En Todo Amar Y Servir”
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