Crónica Montañeros mayores.

Como todos los meses, por fin llegó la ansiada excursión de montañeros, esta vez a Las Machotas. Volvimos a ser citados, sin excusa alguna de faltar, como siempre, a las ocho y media en el Mater. Todos los montañeros estábamos ansiosos por empezar la excursión, y el autobús partió hacia la sierra. Se esperaba mucho frío, pues esa misma mañana en Madrid habíamos amanecido con hielo, por lo tanto fuimos todos muy bien abrigados. En el autobús todos hablaban con los jefes y amigos de la patrulla, algún graciosillo hizo spoiler de Star Wars y se recordó también alguna anécdota del villancico de hacía tres semanas, como el niño nube o el tongo del jurado. El Padre Luís no pudo acompañarnos, por lo tanto tuvimos el honor de subir con el Padre Juan del Rey. 

Al llegar empezamos con un ligero calentamiento dirigido por uno de los jefes, y la oración dirigida por el Padre Juan, quien nos hizo ver lo importante que es en nuestra vida llenar nuestra mochila de cosas que realmente nos lleven al Cielo y olvidarnos de todo lo demás. La primera media hora de ascenso fue de oración en silencio. En esta excursión los mayores y los pequeños íbamos a ir juntos no como otras, pero los pequeños empezaron abriendo hueco sobre los mayores, hecho que sorprendió. Al acabar los treinta minutos de oración hicimos una pequeña pausa para cerrarla y descansar. A partir de ahí fue un sinfín de hablar con los montañeros y conocer a gente nueva.

Llegamos a la cima antes de lo esperado, y hacía un calor que no era normal para estas fechas del año. Las vistas eran preciosas, se podía ver Madrid y las demás montañas que estaban alrededor de las Machotas. Como es costumbre, tuvimos el silencio de cumbres para contemplar la maravilla de la creación y rezar con Dios, porque como decía el Padre la cima es el sitio donde más cerca estamos de Dios entonces debemos de aprovechar eso. A continuación tuvimos la misa, la cual es una gozada tenerla en la cima. El Padre predicó una homilía muy constructiva sobre el amor y, para culminar, las montañeras con la ayuda de algún montañero cantaron unos villancicos mientras adorábamos a la imagen del Niño. 

Nada más terminar la misa comimos todos los mayores con los jefes y el padre Juan. Como los montañeros somos muy generosos, todos compartimos nuestra comida con los demás aun siendo de otras patrullas. Después de comer descansamos un rato y jugamos al Ajedrez humano, el cual fue muy divertido en el que jugaron mayores, pequeños y jefes. Alguna anécdota se quedó por alguna caída de alguien. Al acabar estos juegos bajamos otra vez mientras rezábamos el rosario con nuestra patrulla, parándonos en La silla de Felipe II para contemplar las vistas que tenía él cuando veía cómo se construía el Monasterio; había mucha gente en la zona ya que las vistas, con el día tan bueno que hizo, merecían la pena. Después de subir a la silla por patrullas andamos un poco más para pararnos en un merendero y hacer la Rxp (reunión por patrullas). El mes pasado dejamos la Rxp a la mitad por lo tanto continuamos con la pasada. La Rxp trató del sacramento de la Reconciliación, donde hablamos sobre ella, por un lado los “más pequeños de mayores” y por otro el resto de mayores, y nos pusimos un propósito hasta la próxima excursión que tuviera que ver con el tema. Al final de la tarde cambió la temperatura de hacer calor a frío en cuestión de minutos ya que estábamos en la sierra. Cuando todos acabamos la Rxp nos dirigimos a los autobuses que estaban situados al lado de la Ermita de Nuestra Señora de la Herrería. 

En el viaje de vuelta, el autobús estuvo casi en silencio ya que los montañeros lo habíamos dado todo en este magnífico día. Llegamos al Mater un poco antes de lo esperado y jugamos a un juego muy divertido que se llama Chili-Chili. A eso de las 20 los padres empezaron a llegar y los montañeros nos despedimos hasta la próxima excursión. Un año más de los montañeros se acababa, pero sabíamos que el que venía iba a ser mejor. Y gracias a la Virgen tuvimos ese día tan bueno.

Jaime Rico

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