I jornada de Familia con Espíritu: “Levantarse y Seguir”

El pasado domingo 19 de noviembre tuvo lugar la I jornada de Familias con Espíritu, jornadas dirigidas a todas las familias del Mater Salvatoris y a todas las que podamos invitar, orientadas a que se conviertan en un lugar de encuentro, intercambio y reflexión sobre los auténticos valores cristianos que deben de estar presentes en nuestras vidas.

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El tema de esta primera jornada, anunciado con el título “Levantarse y seguir” creemos que está de máxima actualidad en una sociedad como la nuestra, que vive de cara a la muerte, en la que todo dolor o sufrimiento es considerado una desgracia. Una sociedad que, sin Dios, empieza a desquebrajarse: “Cómo afrontar el sufrimiento en la vida desde la fe”.

Había nervios, muchísimas familias habían confirmado su asistencia, ¡y en tan sólo 3 días se había completado el aforo! Muchos niños pequeñitos a cuidar en la guardería, muchos más con los que jugar en el patio de bachillerato (más mayores), y un estudio vigilado para los más aplicados. Todos ellos bajo el cuidado y el cariño de los voluntarios de chalecos amarillos (¡gracias chicos!, sin vosotros esto no sería posible).

Empezamos, a las 11:30, con la Santa Misa y con la maravillosa lectura de los talentos (Mt 25, 14-30) y ya todo hacía presagiar que la conferencia iba a resultar “impresionante”.

A las 12:30, ya dispuestos a empezar con la mesa redonda, rezamos un Ave María para encomendar a nuestra Madre la jornada. Nunca es fácil exponer en público y hablar de temas tan personales, tan duros, que les han sacudido los cimientos de su propia existencia y hacerlo con tanta generosidad.

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Como invitados, tuvimos la suerte de contar con María Luisa Ruíz-Jarabo, Elena Fernández de Casadevante, Camilo Travesedo y Alfonso del Corral (su mujer en primera fila del público), todos ellos coordinados y conducidos por Luis Zayas. Desde aquí les queremos agradecer la generosidad y disponibilidad que nos han demostrado en todo momento. No es fácil hablar en público de temas tan personales, y ellos lo han hecho de una manera completamente desinteresada, por amor a Dios.

María Luisa nos contó cómo ella, estando en la UVI tras un accidente de esquí que la ha dejado tetrapléjica en una silla de ruedas, al oír que le decían “no sabemos qué va a pasar, pero estás en manos de Dios” sintió una paz enorme y pensó que no podía estar en mejores manos… Se dio cuenta que Jesús tiró de ella y ahí comenzó su segunda vida, una vida mejor, al lado de Él. Oírla decir que nunca le ha pedido a Dios que le quite la silla es escuchar la palabra de una persona realmente enamorada de Jesús que vive con plena confianza en Él.

Camilo y Elena son padres de 7 hijos, 3 de ellos en el cielo. Nos han contado cómo el dolor nunca desaparece, pero viven en paz y alegres y, sobre todo, con esperanza. Sus 3 hijos mayores están ya en el cielo, en el mejor de los sitios, junto a Dios, y desde allí tiran de ellos. Ante la cuestión de si les gustaría tenerlos aquí, junto a ellos, Camilo responde “sería hacerles una faena a ellos. Cómo voy a querer yo sacarles del cielo si es el mejor sitio en el que pueden estar”. Tienen claro que la meta en esta vida es llegar al cielo también, y así, todos juntos, gozar de la gloria de Dios. Como decía Elena, “nunca se pueden planear las cosas”, y, ante una experiencia tan arrolladora se han puesto en las manos de Dios.

Alfonso, con la pérdida de su hijo, se quiso aislar del mundo.  De repente, esta frase: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6) le apareció en varias circunstancias y comprendió que el Señor le estaba hablando. A partir de ahí todo empezó a cambiar en su vida y se puso en marcha para seguir adelante, junto a Jesús. Como nos repitió varias veces en su testimonio, las personas caemos constantemente en los mismos pecados y el peor de todos ellos es la soberbia porque creemos que podemos con todo nosotros solos, y no ponemos la confianza en manos del Señor.

Todos coincidieron en que es fundamental en sus vidas cristianas acudir a la Eucaristía y a la oración; la Eucaristía porque es la forma directa de gozar de Jesús, y la oración porque es la que hace entablar esa relación especial, personal y de confianza con el Señor. Como nos dijeron ellos “sin duda Dios nos ha dado más de lo que nos ha quitado”. Y por último, pero fundamental en sus vidas, la Virgen María, porque Ella es la creyente perfecta, porque Ella es humana como nosotros, porque Ella pasó por todo lo que pasamos nosotros y nos comprende, porque Ella es el espejo en el que debemos mirarnos todos. Junto a Ella, agarrados de su mano, llegaremos a Jesús.

A las 13:30, con puntualidad germana, finalizó la mesa redonda. Todos los presentes nos hubiésemos quedado horas escuchándoles, pero el aperitivo estaba servido y los ponentes merecían su descanso. Allí todos juntos, en un ambiente distendido, pudimos comentar entre nosotros lo que acabábamos de experimentar. Sin duda una conferencia que no ha dejado a nadie indiferente y que nos ha mostrado de primera mano cómo se puede estar alegres a pesar del sufrimiento si abres las puertas de tu corazón a Cristo.

Para quien no puedo asistir, o para quien quiera volver a escuchar lo que dijeron, en el siguiente link pueden obtener el audio: Audio Levantarse y Seguir

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