Misión de fin de semana´19 (Valladolid):

El 24 de enero tuvimos la suerte de tener la misión larga, ¡nos fuimos un fin de semana entero!, y para nuestra alegría, ¡había tantas niñas apuntadas que nos tuvimos que dividir!

Algunas nos fuimos a Valladolid y pasamos el fin de semana entero con nuestros amigos de San Juan de Dios (es el tercer año que vamos y siempre se superan). Compartir con ellos cada momento del día hasta que llega la hora de dormir es algo que solo da tiempo a hacer en este tipo de misión, y nos encanta porque es en las comidas y en las cenas (como buenos españoles que somos) donde más charlamos y nos conocemos entre todos.

Empezamos la misión allí con el mejor recibimiento: nos estaban esperando con los brazos abiertos y felices de que fuéramos a pasar unos días con ellos. Me encantó que el lema de la misión fuera “Me entrego como soy, hazme como eres” ya que anima mucho a darlo todo saber que lo único que se espera de ti es que te entregues tal y como eres, con tus cualidades y virtudes, pero también con tus debilidades y defectos; eso sí, ¡sin olvidarse de que la Virgen es nuestro modelo y aliada! Ella se sirvió de nuestros queridos anfitriones para enseñarnos a hacer esto: amar a los demás siendo nosotras mismas. Las personas con discapacidad son tan sencillas y humildes que ¡siempre hacen lo que pueden aprovechando su propia limitación!

Imagen que contiene persona, suelo, interior, pared

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Misioneras delatadas por sus ganas de bailar jajaja

Tras un viernes con tan buen comienzo, tuvimos la primera velada desde la misión de verano y nos fuimos a descansar. El sábado nada más despertarnos ofrecimos el día en el envío, en el que una misionera del grupo nos habló sobre la alegría: de cómo es posible vivir la alegría aunque no estemos sonriendo todo el rato porque la verdadera alegría nace al dejarnos llenar de Dios y hacer lo que nos inspira. Pues bien, con ese deseo en mente, pasamos la mañana haciendo talleres sobre algunos pasajes de la Biblia como “El buen samaritano”. Se trataba de representaciones con música y a través de bailes que ellos utilizan para conocer las enseñanzas de Jesús.


Vals o lo que haga falta.

Gracias a este pasaje yo me di cuenta de la suerte tenemos de ser los instrumentos de Dios, ¡las manos visibles de María!, llamados a entregarnos y ayudar al prójimo como lo hizo el samaritano. Con esta parábola recordamos lo importantes que son la caridad y la misericordia. ¡Qué bonito fue ver cómo ayudábamos a las personas con discapacidad y también cómo se ayudaban entre ellos…! 


No sé si sonríen más sus labios o sus ojos… 🙂

Después de un gran sábado entregándonos cada una tal y como somos y hasta donde pudimos con la ayuda de los de arriba, nos fuimos a descansar para poder volver a hacerlo lo mejor posible el domingo. Nos levantamos y tuvimos otro envío muy bonito, esta vez sobre el sacrificio: cómo entregarnos en cada momento, independientemente de las limitaciones de las que tanto hemos aprendido este fin de semana.

Finalmente, llegó la triste hora de las despedidas… aunque habíamos aprendido y nos habíamos contagiado tanto de su espíritu de niños, que nos consolaban el corazón las palabras de nuestro Jesús: “Haceros como niños y entraréis en el Reino de los Cielos”.

Emprendimos la vuelta a Madrid, pero hicimos una parada en el cerro de los Ángeles, en el Sagrado Corazón de Jesús, para celebrar la imposición de los ¡¡¡¡¡cinco nuevos brazaletes!!!!! Con el amor que emana de Él y ansiosas por compartirlo dimos las gracias al Cielo y comenzamos la semana.

Imagen que contiene edificio, exterior, suelo, acera

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¡EL EQUIPO COLORADO!

EN TODO AMAR Y SERVIR

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