Misión Larga Enero 2019

Después de cargar el autobús con maletas, sacos, material… las misioneras se ponían en marcha hacia el centro de discapacitados de San Juan de Dios en Valladolid. No era la primera vez que íbamos y ojalá no sea la última. Teníamos todas muchas ganas y eso se demostró en el autobús; canciones, risas, historias… (¡Todo un reto para la que querría haberse dormido!). Llegamos y ahí estaba Javi (uno de los discapacitados) esperándonos, como siempre, con los brazos abiertos.

Nada más llegar algunas misioneras nos hicieron una pequeña presentación de cómo iba a estar orientada la misión y lógicamente esta se ambientó en la JMJ. La verdad que ha sido alucinante ver lo “cerca” que hemos estado de Panamá; hemos vivido la JMJ como si hubiésemos estado en ella… ¡impresionante! Después de una gran cena y una divertida velada nos fuimos a dormir para recargar fuerzas para el día siguiente.

¡¡A despertar!! Tras un largo y costoso despertar para muchas, subimos a la capilla que tuvimos un pequeño ofrecimiento, desayunamos y otra vez a la capilla a coger fuerzas y pedirle al Espíritu Santo en el envío que nos iluminase durante el día y que fuésemos verdaderos instrumentos del Señor. Más tarde estuvimos con los discapacitados del centro haciendo varias manualidades, actividades, bailes… ¡cómo disfrutamos todos! Mientras que ellos comían nosotras tuvimos una reunión por equipos en la que profundizamos sobre el lema de esta JMJ: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según Tu palabra”.

Después de una gran comida y una reconfortante siesta, estuvimos ayudando en algunas cosas del centro (ordenar un almacén, recoger el jardín…), tuvimos concurso de bailes y discoteca con los discapacitados y con las residentes del centro del Padre Zegrí que vinieron a compartir ese rato con nosotros. Más tarde tuvimos duchas, Misa, una gran y divertida cena además de especial y una Hora Santa centrada en varias frases de San Juan Pablo II y, al acabar “conectamos” con Panamá siguiendo la Vigilia.

Como nos acostamos tarde, al día siguiente pudimos dormir un poco más… desayunamos y tuvimos Misa con los discapacitados. La verdad que impresiona mucho verles rezar con esa sencillez que nos hace falta a muchas tantas veces. Tras la Misa estuvimos un rato con ellos; bailando, hablando, paseando… y como no, cantando el himno de la JMJ que había sido la canción estrella del fin de semana. Recogimos, comimos y nos despedimos con mucha pena pero a la vez con mucha alegría de haber podido compartir un gran fin de semana con ellos.

Y… llegamos a nuestro siguiente destino: Mota del Marqués. Lo primero que hicimos al llegar fue ir a ver a la Madre Félix para agradecerle el poder formar parte del grupo de misioneros y pedirle muy en especial por Venezuela. Después tuvimos una Hora Santa con entrega de brazaletes: ¡9 brazaletes blancos y 2 azules! ¡Qué impresión ver cómo sigue creciendo misiones de la mano de Jesús y de la Virgen!

Tras una merienda de celebración, nos subimos en el autobús donde muchas se animaron a contar su experiencia del fin de semana y aquello que les había marcado y ayudado. Increíblemente llegamos a Madrid a la hora prevista y ahí nos estaban esperando nuestras familias.

Ahora nos toca la verdadera misión, que es la del día a día, ya que somos misioneras de corazón; siempre y en todo lugar. ¡Qué suerte que volvemos con las pilas cargadas para llevar la alegría del Señor a todo el mundo!

EN TODO AMAR Y SERVIR

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